¿Chocolate contra el estrés? Mejor combinarlo con algarroba.

Posted by | 12 septiembre, 2019 | Prensa | No Comments

El 13 de septiembre es el Día Internacional del Chocolate porque esa fue la fecha en la que nació el escritor Roald Dahl, autor de la celebrada Charlie y la fábrica de chocolate. Normalmente, aprovechando la efeméride, múltiples voces se lanzan a recomendar o desaconsejar el consumo de chocolate en función de las propiedades o riesgos que se asocian al alimento, las cuales, a menudo, encajan en la categoría de mito. Una impresión bastante asentada es la que dice que el chocolate combate el estrés y la ansiedad. Pero, ¿es realmente así?

Según Manuel Armayones, psicólogo y director de desarrollo del eHealth Center, centro de salud digital de la Universidad Oberta de Catalunya, el consumo de chocolate en este tipo de situaciones no parece la mejor solución: “Uno de los efectos del estrés es que nos hace comer más y peor, porque buscamos satisfacciones inmediatas y compensar con alimentos ricos en grasa y azúcares la ansiedad que nos producen factores ajenos a la alimentación”, comenta el especialista.

Ocurre, no obstante, que esa satisfacción inmediata aportada por la comida es un parche frente a un estrés que seguirá latiendo bajo el remedio de la comida. “La comida, y en este caso el chocolate, no ha de usarse como un medicamento, ni siquiera con la excusa de darse un capricho en un mal momento”, explica Armayones y añade que en momento de ansiedad hay que pararse, no comer por impulso. “Analizar y atacar las fuentes reales que nos provocan la ansiedad”. De hecho, el estrés es la causa de muchas dietas poco saludables. 

¿Y qué dice la ciencia? Da la razón a los especialistas y evidencia la falta de estudios al respecto. Por un lado, una investigación elaborada en el Instituto Regional de Salud Ocupacional de Oulu (Finlandia) demostró que el índice de masa corporal es mayor en quienes comen en situaciones de estrés. Por otro, sobre la creencia de que el cacao puede afectar al estado anímico, Alicia Aguilar, profesora de la UOC, explica que «aunque algunas investigaciones sí se han centrado en su impacto en los problemas neurológicos, por su posible efecto antiinflamatorio y porque promovería la producción de neurotransmisores como la serotonina, “aún no hay demasiados estudios al respecto y es pronto para afirmar que pueda tener algún impacto en estos casos”.

Es decir, no está completamente descartado que el chocolate pueda ayudar a la producción de serotonina –la llamada hormona de la felicidad– y paliar trastornos en los estados de ánimo, pero sobre esto hay una certeza más consolidada: abusar del chocolate induce comportamientos propios de la adicción que promueven la obesidad y la diabetes –según una investigación liderada por la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y el Centre de Regulació Genòmica (CRG)–. Ese hecho, sumado a que el abuso de estimulantes tampoco es recomendable, invitan a combinar el cacao con un alimento menos adictivo como es la algarroba. 

La algarroba no contiene sustancias estimulantes porque, a diferencia del cacao, está libre de teobromina, una sustancia similar a la cafeína que provoca una sensación de energía falsa. Asimismo, este mismo alimento es rico en triptófano, un aminoácido esencial precursor de la citada serotonina, la cual procura una sensación de relax y tranquilidad. 

Así pues, la conjunción de algarroba y chocolate es un feliz hallazgo debido a sus posibilidades gastronómicas y al potencial nutricional que ambos alimentos presentan. A las características propias del chocolate se le añaden un amplio conjunto de beneficios aportados por la algarroba, de entre los que destacan sus principios diabéticos, su potencial antioxidante, su efecto hepatoprotector y La capacidad inmunomoduladora del D-Pinitol, ingrediente procedente de este alimento. 

Por último, visibilizar la algarroba en el escaparate del Día Internacional del Chocolate sirve para consolidar un producto que, en los últimos años, gracias a proyectos como Ibiza Carob Company –responsable del relanzamiento de la recogida de algarroba autóctona de Ibiza–, está escalando puestos en el listado de preferencias de los consumidores españoles, sobre todo en aquellos que desean eliminar el abuso de azúcar de su dieta sin renunciar completamente al dulce.