Pau García Solbes: “Cada destino turístico tiene su propia historia gastronómica y culinaria”

Posted by | 25 julio, 2019 | Entrevistas | No Comments

Pau García Solbes, más conocido en redes sociales como el Pachinko por su blog de viajes del mismo nombre, y Vero, su mujer, abrieron su bitácora en marzo de 2008 como un espacio especializado en viajes a destinos asiáticos. Pronto, sin embargo, ese continente se les quedó pequeño y empezaron a publicar contenidos de países europeos, americanos, africanos y también de España. En 2009 y 2013 nacieron sus dos hijos. Cualquiera diría que con dos pequeños en casa un blog de viajes tendría fecha de caducidad. Nada más lejos de la realidad. La prueba es que se han convertido en todo un referente en el arte de viajar en familia.

La primera pregunta es obligada: ¿Se puede viajar con niños?

Sí, se puede. Lógicamente y en nuestro caso no consideramos otra opción. Cuando mi mujer se quedó embarazada de nuestro primer hijo nosotros viajábamos mucho y nos planteamos si el nacimiento del peque podría cambiar eso. Pero el debate apenas duró unos segundos, porque tuvimos claro que queríamos continuar viajando. Evidentemente es diferente, porque los ritmos de los niños son distintos a los de los adultos y tienen sus rutinas que tienes que respetar al máximo durante los viajes, pero también tiene su parte buena, ya que pasas tiempo de calidad en familia y redescubres el mundo a través de sus ojos. Así que sí se puede viajar con niños y, además, es una experiencia muy gratificante para toda la familia.

“Viajando con niños pasas tiempo de calidad en familia y redescubres el mundo a través de sus ojos”

Os habéis especializado en turismo familiar. ¿Cuáles son las claves desde vuestra experiencia para viajar con niños y disfrutarlo?

La primera que siempre digo es “paciencia, paciencia, paciencia”, porque cuanto más tranquilos estén los adultos, más fácil es todo. También influye mucho la preparación del viaje: puedes informarte mucho de los sitios que vas a visitar, buscar actividades para toda la familia, puedes involucrarlos en los preparativos, ya sea con un juego o un vídeo sobre el destino…
A la hora de viajar hay que olvidarse de itinerarios muy grandes. Nosotros preferimos hacer uno o dos cosas bien hechas cada día que hacer seis mal y acabar cansados y enfadados. También es importante respetar sus horarios y rutinas, sobre todo cuando son más pequeños. Y cuando son algo más mayores hay que procurarles espacio para el juego, porque los niños aprenden y se relajan jugando.

La gastronomía de otros lugares es también un aprendizaje más, no sé si cuesta o no cuesta que prueben cosas nuevas cuando viajáis.

En nuestro caso al mayor le cuesta un poco más y el pequeño es más atrevido con la comida. En todo caso la gastronomía es una parte importante de la cultura de una ciudad o un país. Nosotros como adultos intentamos comer lo que comen los locales, o al menos acercarnos (risas). Esto de la comida es una de las cosas que más preocupan a los padres cuando viajan a países “exóticos”: ¿qué van a comer los niños? Al final siempre hay básicos que gustan a todos los niños del mundo como fruta fresca, pollo, arroz, huevos, frutos secos… Así que el problema se resuelve fácil con cinco o seis alimentos básicos. Nosotros nunca hemos tenido problemas con la comida.

Siguiendo un poco en la línea de alimentación y viajes, desde hace años en Frutos Secos Ibiza se está recuperado el cultivo de algarroba, un producto muy arraigado a la isla ibicenca. ¿Qué crees que puede aportar como sello turístico la recuperación de este tipo de cultivos?

Cada región, cada destino, tiene su propia historia gastronómica y culinaria. Ahora está cada vez más de moda el tema de los alimentos de proximidad, de la comida kilómetro cero. Recuperar esos alimentos con los que se ha cocinado toda la vida y que forman parte de la herencia de ese lugar aporta cierta base, cierta historia a la gastronomía de un destino.

¿Es el turismo agroalimentario un turismo por explorar en España?

Más que por explorar yo diría que le falta comunicación. Ese turismo existe, lo que pasa es que no se conoce. En nuestros últimos viajes por España hemos comido en restaurantes muy creativos y en otros tradicionales donde se hace comida muy buena, con productos de agricultores y ganaderos cercanos. Es decir, es algo que se sigue haciendo, pero falta ponerlo en valor.

“A la hora de viajar con niños hay que olvidarse de itinerarios muy grandes. Nosotros preferimos hacer uno o dos cosas bien hechas cada día que hacer seis mal y acabar cansados y enfadados”

¿Qué puede aportar como viaje familiar a los peques este tipo de turismo?

Como decía antes la gastronomía es una parte muy importante de la cultura y la identidad de un territorio. Nosotros viajamos sobre todo para sentirnos libres y conocer otras culturas. A los niños les pasa lo mismo, viajamos para que salgan de su zona habitual y vean que hay otras culturas, otras comidas… Me parece que el turismo gastronómico y agroalimentario es totalmente compatible con viajar con niños y ellos también aprenden mucho de la experiencia y se van haciendo más abiertos de mente.